Estimular a los niños

Durante los dos primeros años de vida, los niños empiezan a descubrir el mundo, pero lo perciben de una manera bastante desorganizada. La vista, el tacto, el olfato, el gusto y el oído son los sentidos mediante los que distinguen todo lo que les rodea. Aunque desde los primeros días de vida ya perciben algunas cosas y reconocen, por ejemplo, sus progenitores, no es hasta los 2 años, aproximadamente, que empiezan a ordenar la información que reciben.

Estimular los sentidos de los niños a través de juegos les ayuda a conocer con más precisión su entorno y, además, es una manera muy adecuada para fomentar las relaciones paterno-filiales. A continuación os proponemos algunos ejemplos para que disfrutéis con vuestros pequeños, recomendados para niños de más de 2 años.

El tacto

Es uno de los sentidos que con más frecuencia utilizan los bebés. El ejemplo más claro es el período de la lactancia, cuando se acercan al pecho de la madre y lo reconocen como el lugar de donde succionar su alimento. Un juego divertido y recomendable para niños de a partir de 2 años, es caminar descalzos sobre diferentes superficies, si dispone de un espacio apropiado. El juego consistiría en caminar sobre hilos de lana, papel de plata y combinarlo con cubos llenos de agua y arena. Con los ojos del niño tapados, debe averiguar de qué material se trata.

El oído

Es un sentido que se les estimula desde que nacen cuando escuchan hablar a la gente que los rodea y los ruidos característicos de los lugares donde se encuentran. Para estimular el oído, se recomienda jugar con más de un niño, si es posible. El juego consiste en poner un despertador para que suene en pocos minutos y esconderlo mientras uno de los niños es fuera. Cuando el niño regresa, el despertador debe empezar a sonar y el niño tiene que averiguar dónde está. Si juega con amigos o familiares de una edad similar (unos tres años, como máximo), el juego será más dinámico y estimulará también sus relaciones sociales.

El gusto

Los juegos con otros niños hace que, en conjunto, sea más divertido. En casa tenemos diferentes comidas que los niños, en muchas ocasiones, no prueban que, visualmente, no les llaman la atención. En este juego, los progenitores pondrán a diferentes platillos comidas con sabores muy diferentes: desde el dulce, hasta el amargo. Si están jugando más niños, uno de ellos se le taparán los ojos. El resto, escogerán un plato y el protagonista tendrá que decir qué sabor tiene y qué cree que es.

El olfato

Los recuerdos y las emociones están muy relacionados con los olores. De hecho, muchas veces, incluso inconscientemente, un olor nos acaba recordando un momento del pasado. Un juego para estimular el sentido del olfato es poner unos cuantos niños en círculo y que escondan a su espalda un alimento con un olor muy característico, como una naranja, un limón o una cebolla. A continuación, el adulto dirá qué alimento debe encontrar y el niño, con los ojos tapados, deberá averiguar quién lo esconde.

La vista

Este es el sentido que más tardan en desarrollar los bebés y, probablemente, se trate también de lo más importante para poder desarrollarse con normalidad. Uno de los problemas más habituales en los niños está en la percepción de los colores. Por eso os proponemos un juego que consiste en montar cuatro bloques pequeños de tres colores diferentes, es decir, que dos de los bloques deberán ser del mismo color. A partir de aquí, el niño tiene que juntar los que sean iguales y los padres, al acabar, tienen que decir el color y el pequeño deberá repetir.

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