Los valores son imprescindibles en nuestra vida. Actúan como una brújula, que nos guía y orienta en cada momento, situándonos donde nos encontramos y donde queremos estar. Nos ayudan a tomar decisiones desde nuestra propia convicción y congruencia personal, generando compromiso y aumentando nuestra motivación ya que están alineados con nuestras decisiones. Son una expresión de lo que somos, de nuestra esencia.

El creador del coaching por valores, Simon Dolan, indica que “los valores son el elemento primordial de nuestro camino hacia el éxito en la vida de los negocios y el negocio de la vida”.

Como coach familiar uno de los ejes fundamentales que tratamos en las sesiones son los valores. Visualizamos la familia como un sistema en el que interactuamos desde diferentes perspectivas e intereses, que pueden hacernos discrepar y generar conflictos. Alineando nuestros valores y comprometiéndonos, consolidamos las bases de la relación familiar desde la confianza.

Enunciar nuestros valores es relativamente fácil pero, cuando se trata de identificar los valores familiares, la cosa se complica. A menudo, en las sesiones, encontramos una discrepancia entre los valores enunciados y los vividos. Como ejemplo: si uno de mis valores fundamentales es el respeto, debo adoptar una actitud respetuosa, que implica una manera de actuar determinada, podríamos decir que “los valores no se predican, sino que se practican”.

En el próximo post hablaremos de cómo podemos alinear los valores de la familia de manera sencilla.

Rosanna Riu

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