¿Qué es el síndrome de Asperger?

La falta de empatía o la torpeza física son rasgos que pueden alertarnos del síndrome de Asperger, un trastorno neuro-biológico que suele detectarse durante la edad escolar y que ocasiona en quien lo sufre dificultades para desarrollar habilidades sociales y en el reconocimiento emocional. Estos trastornos hacen que sea difícil interactuar con las personas que padecen esta enfermedad, sobre la que algunos estudios apuntan que afecta más a hombres. La concienciación social y el apoyo psicológico son las principales herramientas para conseguir la integración de los afectados con el síndrome de Asperger.

Algunos síntomas:

Generales:
No suele mirarte a los ojos cuando te habla.
Interpreta literalmente frases como: “malas pulgas”.
Se cree aquello que se le dice aunque sea disparatado.
No entiende las ironías (A ti no te gustan los helados), los dobles sentidos, ni los sarcasmos.
Habla en un tono alto y peculiar: como si fuera extranjero, cantarín o monótono como un robot.
Posee un lenguaje pedante, hiperformal o hipercorrecto, con un extenso vocabulario.
Inventa palabras o expresiones idiosincrásicas.
En ocasiones parece estar ausente (como en la luna), absorto en sus pensamientos.
Habla mucho.
Se interesa poco por lo que dicen los otros.
Le cuesta entender una conversación larga.
Cambia de tema cuando está confuso.

De movimiento:
Poseen problemas de motricidad fina, se refleja en la escritura.
Posee una pobre coordinación motriz.
No tiene destreza para atrapar una pelota.
Tiene el niño un ritmo extraño al correr.
Tiene problemas para vestirse.
Le cuesta abrocharse los botones y cordones de los zapatos.
Dificultades en actividades de educación física.

Otros:
Miedo, angustia o malestar debido a sonidos ordinarios, como aparatos eléctricos.
Ligeros roces sobre la piel o la cabeza.
Llevar determinadas prendas de ropa.
Ruidos inesperados (la bocina de un coche).
La visión de ciertos objetos comunes Lugares ruidosos y concurridos.
Ciertos alimentos por su textura, temperatura.
Una tendencia a agitarse o mecerse cuando está excitado o angustiado.
Una falta de sensibilidad a niveles bajos de dolor.
Tardanza en adquirir el habla, en pocos casos.
Muecas, espasmos o tics faciales extraños.

Tratamientos para el síndrome de Asperger
Una vez que el psicólogo establece el diagnóstico con el síndrome de Asperger, se pueden poner en marcha programas específicos de tratamiento que incluyan diferentes terapias que van a favorecer un desarrollo óptimo del niño u adolescente. Estas terapias cognitivo conductuales están definidas para evitar rutinas obsesivas y repetitivas, y buscan que los afectados aprendan a manejar el estrés y la ansiedad, así como a medir sus emociones y ser capaz de canalizarlas. Mejorando la percepción propia mejorarán la percepción de los demás, y con ello la capacidad de adaptarse al medio social. Otras terapias que recomiendan los expertos son las especializadas del lenguaje, ya sean individuales o grupales, que sirven para reducir los problemas a la hora de hablar en público, estableciendo patrones de conversación e interacción social.

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